El desafío es hacer docencia para que los productores inviertan

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La expresión pertenece a Manuel García Solá, presidente de CGL y también ganadero, que invierte US$ 700.000 para ampliar la oferta de productos veterinarios desde su planta en Puerto Tirol, Chaco.

Hay que recorrer más de 700 kilómetros para toparse con un fabricante de vacunas veterinarias desde el norte de la ciudad de Santa Fe camino a la frontera de nuestro país con Paraguay. Esa única planta habilitada en la región pertenece al Grupo CGL, del cual forma parte Litoral Biológicos, liderado por Manuel García Solá, desde donde hace unos años decidió invertir para atender la demanda por las fuertes pérdidas que genera el complejo de la Tristeza Bovina en nuestro país, estimadas en hasta US$ 250 millones por año. Esa misma unidad productiva está en pleno proceso de ampliación. El desembolso, en esta oportunidad, ascenderá a US$ 700.000 con la intención de ampliar el portafolio de la compañía que, también tiene intereses en la industria genética y el sector ganadero.

 

Una nueva apuesta
“La inversión consiste en lograr la capacidad de producir un semisólido; una pasta cicatrizante, fruto de un convenio que desarrollamos con la Facultad de Veterinaria con la Universidad del Nordeste. Ahora estamos en pleno proceso de registro en el Senasa, y a partir de ello, ingresaremos al mundo de los fármacos”, comenta García Solá en dialogo con MOTIVAR.
“En general nuestra estrategia es colocar en el mercado productos novedosos. Es decir, no repetir los ya existentes. Buscamos saldar necesidades sobre todo en la zona donde estamos enclavados, pero a su vez, es cierto que hay algunos commodities que son necesarios para optimizar la amortización de la red comercial que tenemos. La idea es continuar con la diversificación del portafolio progresivamente”, adelanta el empresario.
“Queremos ir completando las líneas de fármacos y biológicos, tanto para grandes como pequeños animales, teniendo en cuenta las características de la región tropical y subtropical que es donde estamos ubicados”, reafirma García Sola. Y sigue: “Tenemos en carpeta otra serie de productos vinculados a las condiciones de la región y a las actividades centrales de nuestro grupo. Vale decir que CGL tiene un centro de inseminación artificial y, en consecuencia, nos proponemos ir completando el kit de productos para reproducción, en una segunda fase”.
Otro frente abierto que tiene la compañía, tiene que ver con la lucha contra la garrapata. “Pensamos seguir incorporando productos para el control de esta problemática sanitaria, porque creemos que -debido a las características de la Argentina- es difícil de erradicar; por lo cual debemos aprender a convivir con ella y sus enfermedades asociadas. Esa misma razón nos llevó a desarrollar la vacuna Bio JAJA de la mano del INTA para afrontar la lucha contra el complejo de la Tristeza Bovina”, explica García Solá.

Atender la demanda
“A partir del centralismo del servicio sanitario nacional y la falta de políticas para atacar ciertos temas sanitarios, es que nosotros nos enfocamos en el desarrollo de productos con el claro objetivo de atender una demanda”, dispara el empresario que lleva su vacuna Bio JA JA también fuera de las fronteras. “Solo a Paraguay, enviamos 60.000 dosis por año y están en las últimas fases de registro en países como Brasil, India, Bolivia y Colombia”, adelanta.

ACUERDO. GARCÍA SOLÁ JUNTO AL DIRECTOR DE INDIAN INMUNOLOGICALS LTDA.

“La experiencia de tener el grueso de la producción de fármacos en el cono metropolitano, nos complica porque a pesar que se supone que somos un país federal es realmente unitario y fuertemente centralizado. En consecuencia, no tenemos más remedio, que desarrollar nuestra propia capacidad productiva en algunas líneas. Mientras tanto, en otros casos, la capacidad productiva está sobredimensionada”, analiza García Solá.
“En Argentina tenemos una baja capacidad asociativa, somos muy individualistas y eso es una debilidad, porque en vez de especializarse cuando vemos que surge un nuevo “producto estrella” todos nos volcamos a producirlo, como ha sucedido con la Ivermectina por citar solo un caso”, entiende el propietario de CGL. Y sigue: “En sentido contrario, hay enfermedades que están avanzando hacia la zona templada, como la tripanosomiasis o la anaplasmosis que nos llevan a desarrollar una vacuna monodosis y como la capacidad de desarrollo también está concentrada, hay una cuestión socio-económica y socio-política para determinar qué productos tienen prioridad por parte de los laboratorios centrales”.
Hoy, CGL está en el mercado con un monoproducto que, solo el año pasado, le permitió duplicar las ventas. “Este año, esperamos repetir esa performance, abriendo nuevos mercados. Si se confirma el registro de Bio JA JA en Brasil, un mapa tan complejo para registrar productos exógenos, como inmenso en volumen, el crecimiento será significativo porque están interesados en nuestra herramienta”, asegura García Solá y define que, “el desafío es hacer docencia porque los productores cambien su postura y empiecen a invertir en estos temas”.
A partir de ese esfuerzo, el empresario reconoce que ya han logrado buenos resultados sin perder de vista la practicidad del producto. “El mercado local no tiene techo y el internacional es incipiente, así que estamos con buenas expectativas”, cierra.

Fuente: MOTIVAR – FACUNDO SONATTI

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